Un factor de la crisis familiar es el orgullo
Un factor de la crisis familiar es el orgullo. El Apóstol Santiago escribe: “De donde vienen los pleitos entre vosotros? No es de vuestras pasiones? … matáis y ardéis de envidia.” Vea, Santiago es directo y muestra la procedencia diciendo “son sus pasiones” que no es otra cosa que querer lograr lo que no tengo, para mi propia satisfacción, no importando a quien tenga que llevarme por delante. Eso lo vemos en diferentes esferas, en el hogar, trabajo, ministerios y tantos otros lugares, dejando discordias en las relaciones familiares y personales. Ahora lo más grave es que no aceptamos que ese orgullo es lo que nos ha dañado, al punto de no reconocer que nos equivocamos, que ofendemos y que lastimamos a muchos, solo por satisfacer nuestros egos y eso nos ha llevado a perder lo más importante, que es la vida familiar.
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Los desacuerdos seguirán sucediendo pero seamos valientes en reconocer que si hemos ofendido entonces pidamos perdón por la ofensa, para que podamos restaurar las relaciones familiares e interpersonales. Le hago un llamado a través de esta columna para que ahora mismo comencemos a restaurar; que no otra cosa “que volver al estado original” entonces hagámoslo ya mismo con nuestros hijos, cónyuge, pastor y miembros de nuestra comunidad cristiana, para que podamos volver a tener esa relación que un día tuvimos. Por favor no olvide que al final de todo uno descubre que lo más importante es LA FAMILIA. Entonces actué hoy antes de que sea demasiado tarde.
Rev. J. Antonio Massi





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